CHARLESTON - NORFOLK

Con ansias de subir al podio finalmente el miércoles 24 de junio arribamos al Puerto de Charleston, al ritmo de la batucada que no paró de sonar durante la navegación por el canal. La alegría que nos embriagaba por el triunfo en la regata se veía reflejada en las personas que aplaudían nuestro paso glorioso hacia el muelle seducidos por el ritmo de los tambores. Al día siguiente se inauguraron oficialmente los eventos previstos para ese puerto, realizándose una recepción de bienvenida para los Capitanes. La tripulación del barco se dedicó a recorrer los alrededores de la ciudad, a comunicarse con sus familias, a hacer compras entre otras cosas. El viernes 26 en la mañana, mientras se realizaron competencias entre las tripulaciones, donde nuestros representantes sumaron más victorias obteniendo el primer lugar en cinchada y confección de nudos; a bordo cumplíamos con el almuerzo Protocolar programado para este puerto. 
En horas de la tarde nuestro Capitán Miranda abrió el tradicional desfile de las tripulaciones al ritmo de los tambores contagiando nuestra alegría a todos quienes nos cruzábamos en el camino al podio; culminando con la ansiada entrega de premios correspondiente a la regata. Fue así que al ritmo de nuestra música, con gran algarabía de toda la tripulación y aplausos de todos los presentes recibimos el tan preciado premio que quedará en la historia de nuestro querido Velero Capitán Miranda y en la personal de cada uno de los tripulantes del viaje XXVIII. Durante la estadía del Buque en puerto fue visitado por unas 12000 personas al cabo de los 3 días que se llevó a cabo el festival de la Harbor Fest, como no podía ser de otra manera nuestro Buque fue el preferido de todos los visitantes al puerto quienes destacaban la belleza del mismo, la simpatía de los tripulantes y la música que nunca faltaba, haciendo todo esto que nuestro buque fuera el más alegre. El día lunes 29 en la tarde se llevó a cabo una parada Naval en la cual participamos acompañando a los veleros que continuaban la regata, allí izamos velas hasta la salida del puerto de Charleston. Dejando atrás la regata que se dirige a Boston tomamos rumbo hacia la ciudad de Norfolk en donde vamos a participar en los festejos del 4 de julio, fecha de la Independencia de los EEUU.
Pocos días de navegación y el tiempo es escaso para poner a punto una cantidad de cosas y llegar al próximo puerto en óptimas condiciones de presentación tanto material como personal, es por eso que desde el toque de diana y hasta altas horas de la tarde, casi toda la tripulación se aboca de lleno a sus tareas. Otras de las cosas que nos tiene acostumbrado la vida de a bordo y principalmente cuando estamos en el agua, es el exquisito olor a pan y bizcochos, que hace abrir el apetito a más de uno desde que pisamos la cubierta principal, aunque algunos los estén mirando al Panadero y a los cocineros con malos ojos por los kilitos que hay de más… En la enfermería también hay mucha actividad diariamente debido a pequeñas lastimaduras o contusiones propias de las tareas o maniobras que se realizan a bordo.